jueves, 12 de abril de 2012

.Un poco hecho de estrellas

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Ser fuerte. ¿Y eso qué es? Si le preguntas a cualquiera seguro que en la respuesta aparecen las palabras "gimnasio" y "cachas". Nos jugamos un vino si quieres. De hecho, seguramente tú, al pensarlo, también las habrás tanteado, pero es que es inevitable porque en la sociedad en la que vivimos ahora parece que la fuerza sólo tiene que ver con el físico.

Pertenecemos a una generación donde prima lo fácil, los atajos y las píldoras milagrosas a cambio del suficiente dinero. Nos quieren hacer creer que el poder radica exclusivamente en la cantidad que estés dispuesto a gastar y que todo, TODO se puede comprar. ¿Exceso de peso? Pastillas milagro. ¿Depresión? Prozac. ¿Mis hijos no me quieren? Juguetes.  ¿Mi pareja se ha enfadado? Joyas. ¿Sigo o es suficiente?

Creo que todos, intuitivamente, podemos predecir los resultados a corto y largo plazo de pagar por la vía fácil: dependencia. Llegará un punto en que las dosis no serán suficientes y necesitaremos más pastillas milagrosas, más Prozac, más juguetes y más joyas, y más, y más, hasta llegar a un punto en el que no podamos asumir el gasto y nos quedaremos peor que al principio, nos haremos cada vez más débiles. ¿Realmente es eso a lo que llaman felicidad?

Ya no hay retos en la vida, es normal buscar lo fácil y así hemos olvidado el aspecto psicológico del ser fuerte. Las circunstancias ya no imponen la necesidad de tener una cabeza bien amueblada y con las ideas claras y cada vez es más común y está mejor visto ampararse en excusas para no cumplir ante los demás (mal de muchos, consuelo de tontos, y cuantos más, mejor); es un círculo vicioso. ¿Dónde nos perdimos el respeto? ¿Dónde nos hemos dejado las ganas de mejorar? De repente el status quo es ser mediocre y se está extendiendo. Es tan fácil quedarse quieto que dentro de poco en las clases de física del colegio van a incluir en temario la ley del mínimo esfuerzo para que todos los niños la aprendan bien.

Y la verdad es que duele verlo (ver a los demás y verte a ti mismo serlo) y en esos días en que me doy cuenta de que me he dejado caer me da vergüenza mirarme al espejo. Creo que es un derecho y un deber para todos nosotros alejarnos de lo cómodo, trabajar por ser mejores y llegar a ser todo lo maravillosos que nos merezcamos. Lo que somos, nuestra imagen y nuestro respeto tenemos que trabajarlo día a día y los únicos jueces somos nosotros; lo que opinen los demás es cosa suya. Y por favor, por favor, vamos a dejar de lado las excusas.

¿Que no te quiere? ¿Que no la puedes olvidar? Líate con 10 y verás como cuando vayas por la tercera y mires atrás tus prioridades han cambiado de acera.

¿Que no puedes? ¿Que es muy duro? Igual si el tiempo que inviertes en quejarte lo dedicases a trabajar en lugar de buscar consuelo en otra gente igual crecerías, e igual madurarías y verías que las grandes cosas nunca aparecen de la nada de repente.

¿Qué eres tímido? ¿Que no te atreves a hablar en público? Quítate el filtro, pásate una semana diciendo lo primero que se te pase por la cabeza y enamórate de ser irreverente; disfruta de la sensación de ser único, de ser diferente.

¿Que no te entiendo? ¿Que no sé por lo que estás pasando? ¿Que para mí es fácil decirlo? Conozco a gente que lo ha pasado mal, a la que la vida se la tenía jurada, con el karma dado la vuelta y que se ha pasado años a pan y mierda (y el pan ni probarlo, que hay crisis). ¿Y sabes qué? Ni una queja. Nunca. Siempre buena cara, ganas y una sonrisa de oreja a oreja. Han visto lo malo de la vida y aún así han encontrado las fuerzas para vivirla.

Búscate, aprende, lee, escribe(te). Saca lo mejor de ti mismo y trabaja, constrúyete, encuentra tu manera. Canta, ríe, llora, enamórate. Persigue tus pasiones, no tengas vergüenza de lo que eres y nunca te conformes, pero nunca dejes de estar satisfecho. Tú eres un ser maravilloso, tu vida, tu proyecto, el centro de tu universo.

Sé fuerte, sé humilde, ten los pies en la tierra y conserva algo de orgullo porque en parte estás un poco hecho de estrellas.  Y disfruta, que afortunadamente las mejores cosas de la vida siguen siendo gratis y mientras siga siendo así seguiré despertándome cada mañana empeñado en mostrarle al mundo que la vida no es bonita, sino bella.

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